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Federico

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Recuerdo bien aquella primera conversación, interrumpida solo por lo tarde de la noche, por el exceso de las horas, lo obligante del día siguiente, aquella exploración en palabras de nuestras vidas ajenas hasta ese momento. Fue inquietante lo que paso después, y ya entonces debí darme cuenta de que algo no estaba bien. El hecho de que durante el día me vinieran a la mente fragmentos de nuestra conversación, no era normal. Eso ya me lo tenía que haber dicho, que esto no estaba bien. Preferí sosegar la inquietud con el trascurrir de nuestras conversaciones y con el falso convencimiento de que todo era normal. Y en el avance de nuestras pláticas tú osabas a pensar que eras la inspiración de mis poemas y yo en mi vanidad llegue a creer que algo me decías en cada canción que querías que escuchara. Te toco padecer lo inclemente que puede ser mi sinceridad en algunos momentos, cuando sin titubeos te dije claramente que no eras tú en mis poemas, peor aún el hacerte saber que era algu...

Razones de peso

Por razones de peso mi piel es morena mis cabellos rizados y el color de mis ojos café. Por razones de peso soy Robles soy Rodríguez un poco Sánchez y también Farfán. Por razones de peso soy quien soy la sangre mezclada y las venas selladas. Por razones de peso soy de aquí del rio y del mar de la montaña y del asfalto del Arpa y del Cuatro. Por razones de peso soy mi Padre y mi Madre mi Abuelo y mi Abuela soy lo que soy.

Sra. Nana

Creo que nunca llegamos a tener muy claro el tema de tu nombre. Petra Romelia, o había también algún Florencia por allí. Te das cuenta, nunca quedo muy claro el asunto. Peor la tuvieron los vecinos e incluso algunos de tus amigos. Seguramente muchos te conocían de toda la vida y no llegaron a saber cómo te llamabas. Sra. Nana, entonces me sonaba tan normal, si hoy lo escuchara me causaría gracia. Aún puedo recordar a algún muchacho del barrio conversando contigo en el patio, diciéndote Sra. Nana. Cómo se puede llamar a alguien por su sobrenombre y anteponerle un Señora. No cabe duda que el respeto mismo obligaba a hacerlo e imponía también pasar por alto el hecho de no saber tu nombre. A la final resulto más desconocida aún  la razón de tu sobrenombre. Creo que nos era tan natural que te llamaran Sra. Nana, que nunca nos dio curiosidad saber el por qué o desde cuando te nombraban de esa manera.  Solo hasta ahora que escribo estas líneas ...

Azul

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¿Sera que algunas veces olvidas que sigo aquí? Que debes en cuando me asomo a  la ventana Solo para ver un pedacito de cielo. Azul. Azul era el cielo de hoy Lo obvio no es tan obvio Era un hermoso azul el de hoy Lo hermoso no siempre es obvio Los ojos no siempre notan la hermosura No basta con poder mirar para ver lo hermoso No se necesita una carta de colores para reconocer el azul Solo hace falta sentir,  tocar con la mirada Para  amar un pedacito de cielo azul. Yo sigo estando aquí Asomándome de vez en cuando a la ventana Y tocando el cielo azul con mi mirada.

Don Astolfo

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Está de pie Don Astolfo antes de que cante el gallo. Mientras  cuela el café observa por la ventanilla a dos borrachos reposados en una pared, abrazados fuertemente a su botella de cocuy. Corretea Don Astolfo en alpargata a unas gallinas que intentan entrar a la casa, mientras el olor del café se mezcla con el de la humedad guardada en las viejas paredes de bahareque. Saborea el café sentado en el chinchorro, mientras observa una caña brava en el techo como diciéndole que ya no aguanta más. - ¡Hay carai! Que un día de estos me lo tira encima el techo el aguacero y yo ni me entero. Junta Don Astolfo unos frijoles cuando le hace levantar  la mirada las picaras carcajadas de unas muchachas que juguetean al caminar. – Ya las veo correteando mocosos por la calle. No es que sea Don Astolfo adivino, es solo la misma historia repetida con diferencia de rostros y un poco en edades, pero todas circunstancias similares. Cae la noche y se apaga la vela. Una araña inic...

Ernesto

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Ernesto piensa que es un pez, será porque siempre se ha sentido como flotando en el agua. No entiende bien por qué siempre esta estático, por qué no se mueve, ni aletea, por qué solo flota. En especial no entiende por qué todo se ve igual y porque no lo acompañan otros peces en su mar. Ahora que Ernesto ha crecido un poco más, entendió que su casa en realidad es una piscina y se ha convencido de que otros están por llegar, porque siempre escucha voces que lo llaman por su nombre y que le dicen que pronto se verán. Ernesto ya ha crecido mucho, pero no alcanza a comprende por qué la piscina se ha hecho tan pequeña y se preocupa porque no hay espacio para todos los que están por llegar. Está muy emocionado Ernesto, ansioso por el anunciado encuentro. Cada vez escucha más alegres las voces que le hablan y que dicen que ya quieren estar junto a él. Ernesto ha despertado repentinamente, siente que le falta el aire, que su piscina se ha quedado sin agua. Una fuerte pres...

Anabel

Anabel brinca sus 11 años por la acera mientras va a la Escuela. En el recreo ya abandono los juegos infantiles, por hablar con sus amigas de temas pre-adolescentes en el cuartico del fondo. Anabel con sus 13 años sueña ser la Princesa de alguien, mientras piensa en matinées y los tennis nuevos que se pondrá. Anabel ahora baja una de las calles del barrio que la vio crecer, vive en una pequeña habitación un poco más arriba de donde siempre vivió con su familia. Sus cabellos son largos, siguen siendo rubio natural, pero descuidados.   Su cutis se ha marchitado por la vida. Del lado izquierdo lleva encajado en su cintura un niño, mientras cuelga de su brazo derecho otro pequeño. Adelante va brincando su hijo mayor, igual que Anabel brincaba la acera a sus 11 años. Ya no recuerda Anabel cuando tenía 11 años. Olvido que una vez quiso ser princesa de alguien, también el color de los tennis que de antojo un día le compraron. No recuerda Anabel como termino con...