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Calle Bogotá

No recuerdo haber disfrutado tanto de pasar por una calle en las mañanas como por la calle Bogota, mucho menos de camino a la Oficina. Nada comparable a hace un año en la antigua Oficina, con su lucha libre para bajar del tren y después el aprisionamiento para subir la escalera y salir de la estación. Luego el encuentro con la mezcla de buhoneros y caminantes apurados para no llegar tarde, entre ellos más de un ladrón colado buscando lo que no le pertenece. Como complemento, los malos olores de la calle y la vistosa suciedad de esta, causa todos ellos de la menor emoción posible al día. Eso era lo que se podía ver y oler en el sector.  Solo las escapadas al casco histórico de la zona podían resultar en un oasis un día cualquiera. Nada comparable sin duda con lo que disfruto hoy. Los olores regados de alguna planta de la época  grama recién cortada, algunas ramas recién podadas aromatizando la basura. El perro moviendo su cola y el anc...

Gregorio

Solo en el patio, observa las rejas oxidadas y las paredes envejecidas. Recuerda los tiempos en que los niños jugaban a su alrededor, sus rizas, sus cantos, sus carreras en tropel cuando sonaban las campanillas del heladero. Siente que fue ayer cuando los pequeños se balanceaban en el improvisado columpio, armado con un mecate y un viejo caucho. Añora profundamente las noches en que los pequeños se recostaban con sus padres en la grama a mirar las estrellas. Todo aquello parece haber quedado en el pasado, una vez que todos crecieron y partieron en diferente dirección. Al principio de quedarse solo se entretenía mirando en el cielo los dibujos de las nubes. Le gustaba creer que los hacían para él. Al amanecer, al igual que al atardecer, su deleite era observar el Avila a lo lejos, siempre como una amorosa madre, con sus cumbres vigilantes e imponentes. Ahora, desde que los edificios crecieron, ya ni la montaña lo logra consolar y hasta por la lluvia se siente ignorar. Las es...

Jorge y Leticia

Jorge camina de regreso de la panadería, mientras no deja de mirar atrás. Lleva las bolsas del pan y mira, mira, no deja de mirar a atrás. Leticia, menuda, pequeña, continua caminando. Cada tres pasos voltea hacia atrás. En la esquina, espera el cambio de luz del semáforo. Ahora se engancha al brazo de su madre, quien sostiene a su hermano del otro lado. Con su cara menuda, Leticia mira, mira, no deja de mirar hacia atrás. Cambia la luz del semáforo y Leticia con su madre camina, pero cada dos pasos voltea hacia atrás e insistente mira, mira, no deja de mirar. En la esquina, un extraño observa la escena. Lo ve a él, a Jorge, mientras camina mirando hacia atrás, cargando la bolsa de pan en la mano. También espera que cambie la luz y mira a Leticia, colgada del brazo de su madre. Cambia la luz y atraviesa la calle un poco más atrás que ella, observa a Leticia, la insistencia de su mirada. Leticia camina mirando hacia atrás, mientras Jorge no deja de mirar. Est...

El espejo

Esta mañana al levantarme y pasar cerca del espejo, vi una silueta reflejada. Volví unos cuantos pasos y observe detenidamente la imagen en el espejo.  Con sorpresa descubrí, que había vuelto a ser Yo otra vez. Observe cada detalle en el espejo. La piel se notaba marchita, los cabellos más largos y de otro color, pero los ojos seguían siendo los mismos, sin duda era Yo. Después de tantos años me había decidido a regresar. Ante la sorpresa del día quise salir, caminar, ver si el cielo también había vuelto a ser el de hace muchos años atrás.  Abrí la puerta y al pisar la acera los pasos parecían pesar más, los pies solo se podían arrastrar y al intentar bajar los escalones creí caer a un vacío  empujada por el peso y por la falta de esfuerzo en mí. Después de bajar dos escalones decidí volver atrás, entrar a casa y cerrar la puerta. Regrese al espejo y observe de nuevo. El reflejo se notaba igual a unos minutos antes, no había cambiado nada. Volví a ...

Qué puedo hacer

Qué puedo hacer Si por decirte la verdad No me quieres Si por ser valiente Me sacas de tu vida Si por tu ser cobarde No me quieres escuchar. Qué puedo hacer Si no me nace decirte lo que quieres Las falsedades que te dicen los demás Si no te regalo palabras para el ego Si lo que quiero es alimentar tu humildad Que sigas creciendo como humano Aprendiendo a tus defectos aceptar. ¿Qué puedo hacer? Si te digo lo que me gusta También debo decir lo que está mal Si lo digo es para que lo sepas ¿Para qué ocultar la verdad? Si lo digo es para que lo arregles Para que sea mejor de lo que es ya. Qué puedo hacer Si hoy no quiero escoger las palabras Si creo que el mejor obsequio es la sinceridad ¿Qué puedo hacer? ¿Pedirte perdón por decirte la verdad? Si eso es lo que esperas, no pasara No pediré perdón por amar.

Viernes

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Viernes Un día más De una complicada semana De colas interminables Y empujones sin razón. Y esta lluvia Fue más que una tormenta Más que mis zapatos mojados Que las calles hechas ríos Que correr saltando charcos. Con la llegada de la noche Descansaran mis penas En un profundo sueño Desconectare mis sentidos Olvidare lo que me rodea. Y Mañana Volveré a despertar Abriré mis ojos Y el mundo seguirá girando El tiempo no se habrá congelado. Algunas noticias serán repetidas Otras sonaran más grises Unas más amarillistas Y tú seguirás estando igual Al otro lado de la tierra .

Incomunicación

Yo ya no sé cómo hablar No sé qué decir O qué no decir Para hacerme entender Porque a la final  No se me entiende O se me entiende al revés Que es igual a no entenderme Y si hablo y no me entienden Es como si no hable Entonces mejor que no hable Y que no los intente entender Mejor que no gaste palabras Que solo yo alcanzare entender. Nota : Si Usted aún no entendió          No se moleste          Y escuche esta canción. "...Cómo te lo digo, cómo hago pa´que suene justo lo que sale de mi corazón, sin contradecirlo, sin magnificarlo, sin contaminarlo, con mi terco empeño de decir mejor..."  José Alejandro Delgado . Cantautor Venezolano. http://www.josealejandrodelgado.com/