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Mostrando entradas de octubre, 2011

Don Astolfo

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Está de pie Don Astolfo antes de que cante el gallo. Mientras  cuela el café observa por la ventanilla a dos borrachos reposados en una pared, abrazados fuertemente a su botella de cocuy. Corretea Don Astolfo en alpargata a unas gallinas que intentan entrar a la casa, mientras el olor del café se mezcla con el de la humedad guardada en las viejas paredes de bahareque. Saborea el café sentado en el chinchorro, mientras observa una caña brava en el techo como diciéndole que ya no aguanta más. - ¡Hay carai! Que un día de estos me lo tira encima el techo el aguacero y yo ni me entero. Junta Don Astolfo unos frijoles cuando le hace levantar  la mirada las picaras carcajadas de unas muchachas que juguetean al caminar. – Ya las veo correteando mocosos por la calle. No es que sea Don Astolfo adivino, es solo la misma historia repetida con diferencia de rostros y un poco en edades, pero todas circunstancias similares. Cae la noche y se apaga la vela. Una araña inic...

Ernesto

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Ernesto piensa que es un pez, será porque siempre se ha sentido como flotando en el agua. No entiende bien por qué siempre esta estático, por qué no se mueve, ni aletea, por qué solo flota. En especial no entiende por qué todo se ve igual y porque no lo acompañan otros peces en su mar. Ahora que Ernesto ha crecido un poco más, entendió que su casa en realidad es una piscina y se ha convencido de que otros están por llegar, porque siempre escucha voces que lo llaman por su nombre y que le dicen que pronto se verán. Ernesto ya ha crecido mucho, pero no alcanza a comprende por qué la piscina se ha hecho tan pequeña y se preocupa porque no hay espacio para todos los que están por llegar. Está muy emocionado Ernesto, ansioso por el anunciado encuentro. Cada vez escucha más alegres las voces que le hablan y que dicen que ya quieren estar junto a él. Ernesto ha despertado repentinamente, siente que le falta el aire, que su piscina se ha quedado sin agua. Una fuerte pres...

Anabel

Anabel brinca sus 11 años por la acera mientras va a la Escuela. En el recreo ya abandono los juegos infantiles, por hablar con sus amigas de temas pre-adolescentes en el cuartico del fondo. Anabel con sus 13 años sueña ser la Princesa de alguien, mientras piensa en matinées y los tennis nuevos que se pondrá. Anabel ahora baja una de las calles del barrio que la vio crecer, vive en una pequeña habitación un poco más arriba de donde siempre vivió con su familia. Sus cabellos son largos, siguen siendo rubio natural, pero descuidados.   Su cutis se ha marchitado por la vida. Del lado izquierdo lleva encajado en su cintura un niño, mientras cuelga de su brazo derecho otro pequeño. Adelante va brincando su hijo mayor, igual que Anabel brincaba la acera a sus 11 años. Ya no recuerda Anabel cuando tenía 11 años. Olvido que una vez quiso ser princesa de alguien, también el color de los tennis que de antojo un día le compraron. No recuerda Anabel como termino con...

¿Hace cuanto no te dan un beso?

¿Hace cuanto no te dan un beso?, me preguntaste. Cómo es que un amigo se atreve a preguntar sobre el desuso de mis labios. Cómo osas a cruzar la línea, que aún en la amistad, no se debe cruzar. Sera que llegaste a creer que el  tiempo de confidencias te otorgo licencia para preguntar. Hay líneas que no se cruzan, preguntas en especial que no se hacen a una mujer. Cada una según sus miedos, se niega a responder sobre ciertos temas, terminando rodeadas de un fascinante misterio que no es tal. ¿Cuantos años tienes? ¿Cual es tu peso? Esas serían preguntas que uno podría esperar y que el común de las mujeres evadiría responder, pero que un amigo pregunte inesperadamente por tu último beso, eso no se podría esperar. ¿Hace cuanto no te dan un beso? Entre amigos es sencillo evadir las respuestas a algunas preguntas. Das un golpe en el hombro seguido de un ¿qué te pasa?, acompañado de alguna frase ridiculizante, buscando neutralizar cualquier segundo intento por volver a pregu...