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Mostrando entradas de 2013

El Caracol

Crónica de una metamorfosis equivocada El miro su caparazón de caracol y su interior, y entonces concluyo que era una crisálida. Así que con paciencia subió a la rama de un árbol y espero hasta la muerte a ser una mariposa y poder volar.  }nr{

El ladrón

Ninguna ciudad escapa hoy en día a la inseguridad y la de ella sin duda no era la excepción. Caracas se había convertido en una de las Ciudades con mayor índice de inseguridad y ella vivía en medio de esa paranoia, preguntándose siempre si a eso se le podía llamar vivir. Algunas veces hasta el simple traslado a alguna zona cercana se podía transformar en la situación más transcendental de su vida, al solo pensar en el riesgo que representaría el estar presente durante algún atraco en la camioneta por puesto, lo que ella llamaba la ruleta rusa, nadie sabe cuando le tocara. Muchas veces en la mañana podía salir con un rumbo definido, pero sin decidir cómo llegar a el. Una vez en la calle se dejaba llevar por sus pies, que siempre terminaban dirigiéndola al mismo lugar, el Metro. Conocía muy bien los riegos que esto implicaba, pero estaba dispuesta a cargar con las consecuencias, había pasado tantas veces por ello. Los empujones, pisotones, la presión una vez adentro del vagó...

Calle Bogotá

No recuerdo haber disfrutado tanto de pasar por una calle en las mañanas como por la calle Bogota, mucho menos de camino a la Oficina. Nada comparable a hace un año en la antigua Oficina, con su lucha libre para bajar del tren y después el aprisionamiento para subir la escalera y salir de la estación. Luego el encuentro con la mezcla de buhoneros y caminantes apurados para no llegar tarde, entre ellos más de un ladrón colado buscando lo que no le pertenece. Como complemento, los malos olores de la calle y la vistosa suciedad de esta, causa todos ellos de la menor emoción posible al día. Eso era lo que se podía ver y oler en el sector.  Solo las escapadas al casco histórico de la zona podían resultar en un oasis un día cualquiera. Nada comparable sin duda con lo que disfruto hoy. Los olores regados de alguna planta de la época  grama recién cortada, algunas ramas recién podadas aromatizando la basura. El perro moviendo su cola y el anc...

Gregorio

Solo en el patio, observa las rejas oxidadas y las paredes envejecidas. Recuerda los tiempos en que los niños jugaban a su alrededor, sus rizas, sus cantos, sus carreras en tropel cuando sonaban las campanillas del heladero. Siente que fue ayer cuando los pequeños se balanceaban en el improvisado columpio, armado con un mecate y un viejo caucho. Añora profundamente las noches en que los pequeños se recostaban con sus padres en la grama a mirar las estrellas. Todo aquello parece haber quedado en el pasado, una vez que todos crecieron y partieron en diferente dirección. Al principio de quedarse solo se entretenía mirando en el cielo los dibujos de las nubes. Le gustaba creer que los hacían para él. Al amanecer, al igual que al atardecer, su deleite era observar el Avila a lo lejos, siempre como una amorosa madre, con sus cumbres vigilantes e imponentes. Ahora, desde que los edificios crecieron, ya ni la montaña lo logra consolar y hasta por la lluvia se siente ignorar. Las es...