Entradas

Mostrando entradas de 2019

Espejismo crónico

El 19 de Diciembre de 1997, María José Villalba sufrió de un ataque crónico de espejismo. Ese día al despertar, sorprendida observo como la desteñida pared en frente de su cama, había sido sustituida por un enorme ventanal de extremo a extremo. Incapaz de levantarse de la cama por la sorpresa, observo por minutos, al menos una hora, el desconocido paisaje con el que había despertado. Durante ese momento, trato de asimilar la enorme montaña a un lado del ventanal, con el mar de fondo al otro extremo. Aún sin salir de la sorpresa, ni de la cama, continúo observando, ahora dentro de la habitación.   María José, se había empeñado en tener al lado izquierdo de la cama una antigua mesa de noche que perteneció a su abuela, suspiro de tranquilidad, al ver que aún estaba allí, envejecida, roída y sobre ella su libro favorito, siempre a mano. Observa un pequeño jarrón, adentro una rosa naranja y otra amarilla. Extrañada, su vista se topa ahora con una fotografía de ella, en un herm...

La rebelión de las nubes

Esa madrugada, cuando apenas despertaban, la lluvia suavemente comenzó a caer, transformándose rápidamente en un fuerte temporal, que tras unos treinta minutos comenzó a menguar; entonces, las nubes furiosas en un acto rebelde decidieron invadir las partes bajas de las montañas, tan prohibidas diariamente en su existir.  Entre la espesa neblina todos corrían, desorientados chocaban entre sí, caían al río y apresuradamente eran rescatados por las piedras. Otros eran detenidos y calmados por los árboles, al estos ver su desespero. Algunos, eran salvados por un colchón de hojas, tras resbalar y ser tragados por un tobogán de agua y tierra. Los más fatalistas, dieron todo por perdido, rendidos intentaron ahogar su esperanza con las gotas de agua que caían de los árboles y la poca lluvia que aún se lograba colar, pero resulto un cometido difícil de lograr.  Mientras, ellos continuaban abrazados fuertemente y en medio del caos aguardaron a ser salvados por el sol.

Pablo

Pablo hace la señal de costumbre dando las gracias a su Dios por la primera limosna del día, mientras camina hacia su hija que lo espera apoyada en el semáforo, sujetando un envase con agua en sus manos. Él muchas veces dijo que antes de pedir dinero en la calle, haría cualquier cosa, menos robar. No hay justificación para que las personas pidan dinero en la calle, en el subterraneo, en los Restaurantes, para que asedien a otros en su desdicha o dicha por unas pocas monedas. No es posible que se aprovechen de las minusvalías propias o de las ajenas con tal propósito. Cómo pueden ser tan bajos en arrastrar a sus propios hijos en su miseria. Esos y otros tantos pensamientos le venían a Pablo cada vez que observaba a alguien pidiendo dinero, más aún si se acercaban a él a pedirle. Eran sus momentos de Juez absoluto, donde pensaba no existía justificación alguna, más que la mediocridad humana. Algunas veces esos pensamientos se acompañaban de tristeza, al ver la condición de la person...