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Un regalo para tu día

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Hoy quise regalarte algo para retribuirte un poco las palabras con las que siempre me alegras el día, así que salí a buscar flores, pero era muy temprano y no quise despertarlas, entonces trate de conseguir un rayito de sol, pero todos estaban ocupados haciendo el amanecer. Ya no tenía más tiempo y no quería salir sin darle un regalo a tu día, entonces quise regalarte una canción, pero cuando la busque no la conseguí, tal vez se escondió para que cuando la encuentre la consienta por la emoción, así que te debo una canción, no dejes de recordármelo, no sea que me escude en la rutina de los días para no hacerlo, mientras tanto espero te puedas conformar con estas simples líneas que me prestó mi corazón.

Entierro

Es que…. ¿Sabes qué pasa? Que no me decido a enterrar este sueño Por más vueltas que le doy…. Sigo prefiriendo el desvelo. No puedo hacerle un entierro ¿Cómo hacerlo? Si a mi, no me gustan los entierros Estar en la funeraria haciendo nada, viendo caras La gente conversando o con bocas cerradas Adentro, llorando a su muerto. Nunca entiendo que hago allí Sentada, viendo correr el reloj Esperando el momento de salir. Entonces, ¿Cómo entierro este sueño? Si no quiero un entierro ni para mí Que me incineren el día que muera es lo que quiero Flores por cada rincón y alrededor Acariciando el dolor de mi gente Mezclándose con sus lágrimas Recordándoles el día, Que Dios hará, que nos volvamos a ver. Pero este sueño…. Este sueño ni lo velo, ni lo entierro Pero tampoco lo puedo incinerar Se incinera lo que ha muerto Pero este sueño… Este sueño sigue latiendo Inconsciente, pero latiendo Y no se entierra, lo que no ha muerto.

Lirios ó Calas

Hace poco, una compañera de trabajo perdió a un ser querido, alguien muy especial en su vida y a pesar de lo predecible que puede ser algunas veces la muerte, el golpe igual es fuerte, tanto que no nos creemos capaces de superarlo, porque la muerte no es algo aceptable al ser humano, por eso aunque nos repetimos que la realidad es que todos moriremos algún día, en el fondo no lo aceptamos, no aceptamos la muerte de un amigo, de un hermano, de un padre y mucho menos la de un hijo. En estas ocasiones no sé qué decir, me quedo muda, sin palabras, primero porque considero que lo que pueda decir, alguien que no es allegado, no sirve de mucho y segundo porque creo que cualquier cosa que diga no se escuchara natural sino más bien como un formalismo y en caso de encontrar algo que decir, lo más seguro es que termine llorando, sin ni siquiera conocer al fallecido, cosa que se vería muy extraña, pero el que no sepa que decir no significa que no me importe lo que le este ocurriendo a la otra pers...