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Espejismo crónico

El 19 de Diciembre de 1997, María José Villalba sufrió de un ataque crónico de espejismo. Ese día al despertar, sorprendida observo como la desteñida pared en frente de su cama, había sido sustituida por un enorme ventanal de extremo a extremo. Incapaz de levantarse de la cama por la sorpresa, observo por minutos, al menos una hora, el desconocido paisaje con el que había despertado. Durante ese momento, trato de asimilar la enorme montaña a un lado del ventanal, con el mar de fondo al otro extremo. Aún sin salir de la sorpresa, ni de la cama, continúo observando, ahora dentro de la habitación.   María José, se había empeñado en tener al lado izquierdo de la cama una antigua mesa de noche que perteneció a su abuela, suspiro de tranquilidad, al ver que aún estaba allí, envejecida, roída y sobre ella su libro favorito, siempre a mano. Observa un pequeño jarrón, adentro una rosa naranja y otra amarilla. Extrañada, su vista se topa ahora con una fotografía de ella, en un herm...

Acantilado

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En el insomnio de la profundidad de la noche, se escucha el rugir de las olas del mar, arrastrándose al pie del acantilado, socavando en cada estallido el arrecife. En el aire se respira la humedad salitral, impelida por el viento hasta las corroídas rejas. La altura del risco desprende el eco del mar y como espeluznante aullido se llega a escuchar. Suspendidos se quedan en la atmosfera, cinco segundos de silencio enmudecido. Un sueño camina noctambulo, por el resbaladizo borde del peñasco. Vertiginosamente se lanzan al vacio, fragmentos de una desgastada ilusión. Los desintegran en la caída las rocas y los disuelve el mar de la decepción.

Recurrente

Mezcla de sueños recurrentes los miedos de uno las angustias del otro lagrimas de desesperación profunda oscuridad Gigantes olas que reducen la costa casas en amenaza de desaparición búsqueda desesperada de resguardo el mar arrebata lo sujetado fuertemente las manos vacías se llenan de agua y sal Desasosiego de sueños recurrentes ojos humedecidos al despertar recurrencia de sueños turbulentos ojala los arrastre el mar y se pierdan en la profundidad

Mis mares

Mi primer mar Es de cabellos castaños Y ojos café Tiene un corazón grande Un mar especial es Mi segundo mar Es de cabellos negros Más olvidadizo no puede ser Aún así No deja de sorprender Mi tercer mar Ónice asemeja ser Un poco atolondrado Arisco a la vez Valiosa piedra para querer Mi cuarto mar Color de un rubí es Con hermosa cabellera Precoz madures Difícil de contener Mi quinto mar Es el más menudo El más escandaloso Pícaro también Pero el más hermoso Lleno de tremenduras Ensuciando a los demás Haciendo reír Difícilmente enfadar Mis mares vienen a llenar Los océanos de nuestra vida Nuestra capacidad de amar Son un regalo de mi madre Que nos vinieron a completar Momentos especiales Que en la memoria Grabados están. “A mis hermanas y mi sobrina”